Entrevista a Eva Squarcia en Diario de Mallorca

Noticia original, Diario de Mallorca, 24/06/2010

LOURDES DURÁN Jamás se habría imaginado Eva Squarcia que acabaría ganándose la vida haciendo tartas. Esta ingeniera industrial, nacida en Valencia, de padre italiano y madre madrileña, llegó a Mallorca desde Bilbao, donde “sí tenía mucho trabajo en mi campo”. La escasa industria de la isla le llevó a dar una vuelta de tuerca. Sumó sus conocimientos en producción y su afición a la cocina y montó “una fabriquita de lo que me gusta”. Tras cursos de repostería en Barcelona, Viena y en diversas ciudades italianas, se lanzó, seis años atrás, a montar un negocio que hace la vida de los demás más dulce: Squarcia, tartas de autor.
“Al principio lo abrí en El Toro, en Calvià, y era un obrador enfocado a la hostelería y la restauración, pero mi sueño era abrir una tartería –¡creo que esta palabra ni existe, pero a mí me gusta!– cara al público”, cuenta Eva. El sueño ha fijado plaza en Ramón Berenguer III, esquina con las Avenidas. Sus vitrinas invitan a comértelas y en su interior se respira cierto aire provenzal con sus muebles color crema. El aroma alcanza tu olfato desde el chocolate blanco y negro de los coulants a todo tipo de frutas que aderezan las tartas de Eva. Por no hablar de sus tartas de boda, adornadas con flores naturales. La última en rendirse a ellas, Nuria Fergó en su reciente enlace en Palma, quien le encargó la tarta nupcial de pisos.
En la carta uno puede perderse entre diecisiete tartas distintas. La más solicitada, Squarcia, un homenaje al padre Brunero, quien inoculó la afición a sus hijos Eva y Bruno desde su fábrica de pasta fresca en su Roma natal. “Cuando veo cómo me están yendo las cosas, el trajín que me traigo, no puedo evitar pensar en él. ¡Le recuerdo con su pequeña camioneta de reparto de pasta por toda Roma! Estoy segura que me mira desde ahí arriba”, subraya emocionada y melancólica. Su progenitor falleció antes de conocer esta dulce faceta de su hija. Como tampoco supo del polivante Bruno Squarcia, su otro hijo cocinero, maitre y relaciones públicas del restaurante Ouh… Babbo! en Madrid, y reconocido actor por sus papeles en series televisivas, musicales y películas.
“Somos una familia muy a la italiana. Mi hermana canta ópera y, desde luego, Bruno es el alma del Ouh… Babbo!”, apunta entre sonrisas Eva. Sí puede comprobar los talentos de sus vástagos la madre Juana Cano, a quien Eva ha dedicado la tarta Giovanna, su preferida, y con la que ganó el Premio Innova. “Me abrió puertas”, recuerda. La tarta Chups es la elegida por Letizia Ortiz, otra clienta de la casa.
Ahora, apoyada por Milagros García, su mano derecha en la expansión del negocio –ya han abierto franquicia para toda España, y en Palma venden a El Corte Inglés, la cadena Iberostar, Bon Dinar, Alacena–, no dan abasto con las bodas. En junio han atendido setenta. “No nos quejamos. No notamos la crisis”, aseguran. El boca a boca ha funcionado. “Quería hacer las tartas de la abuela clásicas pero con un concepto más minimalista”, apunta. Por eso Eva las hace cuadradas.

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